Cada cabra kashmir produce unos 150 gramos de lana de las mejores características al año. Lo que apenas da para realizar una pequeña bufanda. Puesto que no toda la lana que produce esta cabra es de la mejor calidad sino que solo lo es la que se encuentra oculta, próxima a la piel, y es de color más claro.

Este pelo resulta un excepcional aislante térmico, lo que hace que la prenda tejida con él sea apta tanto para el verano como para el invierno. Además, es suave como la seda y ligera como el lino, por lo que resulta un excelente textil para trajes, chaquetas y abrigos. Su fibra posee un brillo especial, con un grosor de 15 millonésimas partes de un metro y una longitud de aproximadamente 36 mm.

Un tejido de lana para confeccionar que tenga un mínimo de entre el  7 y el 10 % de esta lana cashmere de la mejor calidad, ya hace que mejore de manera notable sus características.  En muchas ocasiones también se mezcla con seda, obteniéndose prendas con un tacto y una caída increíbles, más adecuadas para épocas calurosas.

Y dentro de las lanas, la más común es la de oveja y entre las más exquisitas -aparte del cachemir- están, el Mohair (cabra de Angora), y las de los animales de la altiplanicie latinoamericana como son la vicuña, la alpaca o la llama (teniendo estos tres animales un pelo semejante pero muy diferentes en tamaño). Poco a poco iremos conociendo algo más de alguna de ellas…