El cachemir o  cashmere es una de las lanas de cabra más escasas y raras del mundo y a su vez una de las más valoradas. Es suave al tacto, sedosa, ligera y un gran aislante térmico.

Por sus características y su escasez su precio es relativamente elevado comparado con el de otras fibras y por ello usarla es muestra de clase, lujo y distinción.

Su origen está en las solitarias y aisladas poblaciones locales de las montañas del Tíbet, en la vertiente sur del Himalaya y la región de Xinjiang en China, zonas de montaña con temperaturas bajo cero donde tiene su origen la cabra de Cachemira. La fibra se obtiene de la parte más profunda, más fina y delicada de la lana de cabra.

Esta lana, utilizada desde el siglo III antes de Cristo, llega a Europa en el siglo XIV por las rutas comerciales con Asia, y a comienzos del siglo XIX comenzó a ser muy demandada por los europeos. Pronto Escocia tomó la delantera en la producción de este producto y trajo varios rebaños de aquellas cabras indias a pastar a sus amplias y verdes praderas. Estos animales que tan rápidamente se aclimataron a su nueva residencia convertirían con el tiempo al país inglés en el mayor productor y exportador de cashmere a nivel mundial. En la actualidad, la explotación de este tipo de ganadería se ha extendido a lo largo de China, principal productor mundial, desde ese punto de origen hasta su límite al norte con Mongolia en pleno desierto del Gobi.